Escuchaba la melodia ADAGIO de Tomaso Albinoni y de repente mi mente era un torbellino de pensamientos maravillosos. 
Cuan bella, perfecta y única es la obra creadora de Dios, y aquí me detuve a pensar en las mujeres. Si nosotras mujeres, altas, bajas, gordas, flacas, rubias, morenas, feas o bonitas somos su obra perfecta y misteriosa. Y a las cuales nos dio el privilegio de ser madres y llevar en nuestro vientre durante 9 meses otra criatura perfecta de Dios.
De nosotras depende con nuestros cuidados deseos y actitudes que ese ser venga sano y que crezca dotado de todos los dones que Dios da para su vida futura y el bien de los demás. Tenemos una gran responsabilidad y es la de inculcar desde nuestro vientre materno las tres virtudes: Fe, Esperanza y Caridad. Seamos dignas y orgullosas portadoras de la gran bendición que Dios nos regalo.