No podemos decir y asegurar que amamos a Cristo si no amamos al prójimo. Es muy fácil para todos decir que amamos a Cristo si solo amamos al que nos cae bien, al que tuvo un gesto especial para nuestro cumpleaños, al que nos trata con respeto o al que hace lo que nosotros le pedimos aunque no sea bueno.
Ese amor es muy fácil pero es hipócrita, porque amamos solo cuando todo es bueno para mí. Amemos realmente a Cristo perdonando al hermano que nos hace daño, saludando al vecino que nos cae mal, teniendo caridad para el enfermo, el anciano, el necesitado, el niño que juega y destruye nuestras plantas, para el empleado que llega tarde o está enfermo o al que nos envidia o nos odia, cuando hagamos esto no dudes que la fe y la esperanza habrán cumplido su cometido y ya solo el amor permanecerá para siempre.
Nota: Para entender más este amor tan especial les sugiero leer el himno al amor cristiano en corintios 13